Cinco creencias erróneas en la búsqueda de trabajo y en la carrera profesional

Un hombre cruza la frontera en un burro. Le registran para asegurarse de que no lleva contrabando y luego le dejan marchar. Durante dos años el hombre cruza cada día la frontera montado en burro mientras los guardias, cada día más recelosos, siempre le dejan marchar. Años después, un guardia retirado reconoce paseando por la calle a ese hombre que tanto tiempo pasó por la frontera. Le saluda amablemente y le dice:
-Los dos sabemos que pasaba usted contrabando, ¿qué era? Dígamelo, por favor.
-Burros, responde con tranquilidad.

Esta historia está incluida en el ranking de chistes sobre psicología y empleo, todo un clásico que nos muestra que las creencias erróneas y los prejuicios nos llevan a tomar decisiones sin tener en cuenta información importante.

La búsqueda de empleo y la vida profesional en general no suelen dar los resultados que esperamos en gran parte porque la información en que basamos las decisiones y la aplicación de las técnicas de búsqueda no son las adecuadas o las necesarias.

Te presento algunas de esas creencias erróneas que nos llevan al desempleo, a la precariedad laboral y a la insatisfacción profesional a través de diferentes casos prácticos: el de de Alejandro, licenciado en Derecho que vuelve de unas oposiciones frustradas; Julia, dependienta que quiere volver a trabajar; María Jesús, una maestra que ya conocemos, que buscó la suerte; y Juan, un mozo de almacén más motivado de lo que pensó en un principio.

1. LA CREENCIA DE LA MOTIVACIÓN: “Todo el mundo quiere trabajar”.

Es habitual que se sobrentienda (erróneamente) que una persona que no trabaja está desempleada, es decir, que está interesada en trabajar y que se esfuerza por buscar empleo. Pero es evidente que existen en un momento dado muchas personas “inactivas” que no quieren incorporarse al mercado de trabajo.

No todos las personas que NO trabajan tienen la misma motivación para trabajar, y por tanto no ponen el mismo empeño ni dedican el mismo tiempo a buscar empleo o a intentar mejorar su vida profesional. Ojo, que no pasa nada por no querer trabajar o por estar menos motivado para hacerlo que otras personas. Pero sí es interesante ser consciente y aprovechar ese momento vital para preparar tranquilamente el futuro profesional.

Caso práctico: ¿Irse o quedarse?

Cuando a varias personas desempleadas que viven en una ciudad pequeña les recomiendas que impulsen su vida profesional con una experiencia laboral en grandes urbes, por ejemplo Madrid o Barcelona, algunas rechazan esa opción aludiendo a la carestía de la vida y afirmando que trabajar fuera de su ciudad sería “lo comido por lo servido”.

Otras, sin embargo, son conscientes de que aunque estas experiencias no les reporten beneficios económicos a corto plazo, son fundamentales para el futuro, para mejorar el curriculum y la carrera profesionales. La disponibilidad para aceptar una mayor movilidad geográfica y diversas condiciones laborales es uno de los factores que indican una mayor motivación hacia el empleo.En general, ¿con cuál de estas dos actitudes te identificas, “irse” o “quedarse”?
Más en YORIENTO el estupendo blog de orientación, coaching y networking de Alfonso Alcantara

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